«Everything that has a beginning has an end» y con las clases pasa igual, lo que empezó como prácticas ha acabado en examen y trabajos. En general la experiencia de dar clase ha sido realmente buena, aunque algunas cosas merecen ser comentadas ( espero leer esto dentro de unos años y reírme de mis propias opiniones ).

La Holgura del Departamento
También conocido como «Si tenemos becarios para qué vamos a contratar profesores», la cuestión es que para que yo (un simple becario) pueda dar clase lo normal sería que otro (un profesor) dejara de dar clase y este me supervisara y fuera responsable de corregir exámenes, corregir prácticas y estas cosas por las que cobran. La realidad es que los becarios forman parte del mismo saco en el que meten a todos los demás, con menos derechos claro está, pero tienen que corregir, atender a los alumnos (dudas y tutorías)… en definitiva por el mismo precio asumimos una responsabilidad que a mi entender no nos corresponde.

La otra cara de la moneda es que nos da minipuntos para optar a una posible plaza (aunque asintóticamente esto tienda a menos infinito) y por lo menos la experiencia es curiosa.

Los niños
En realidad no son niños, alumnos de tercero-si-todo-ha-ido-bien-a-curso-por-año no se puede decir que sean niños. Su comportamiento en clase (prácticas) excelente, sus dudas justificadas y la verdad es que me ha gustado esto de verlo desde el otro lado.

Un día en clase estaba explicando con unas cuantas matrices y un vector el proceso de transformación de los puntos de 3D en espacio de objeto a 2D en la ventana final. Después de pintar unos cuantos garabatos tocaba dejar a los niños jugar con este nuevo conocimiento, vamos… probar un poco que pasaba cuando cambias esto y aquello. Al pasearme por el aula mientras los alumnos probaban cambiando valores aquí y allá pude ver reflejado en las libretas de algunos el mismo dibujo que minutos antes pintaba yo en la pizarra. En ese momento me sentí realizado como profesor, el problema es que ese dibujo sólo servía como explicación y el hecho de copiarlo realmente reflejaba que no me habían escuchado (justo lo que yo hacía). En cualquier caso este es uno de los mejores recuerdos que me llevo de este primer año.

Lo que no ha estado tan bien, pero es igualmente comprensible, es el siempre presente hecho de que las prácticas y por extensión la asignatura hay que pasarlas haciendo uso de la ley de mínimo esfuerzo. Eso lleva a que te vengan corriendo alumnos diciendo «esto no me va, no se porqué [ arrglamelo ]», tu dices venga vamos a ver… y miras el código y sientes como si Kernighan, Ritchie o Stroustrup vinieran corriendo a darte con un bate en la cabeza.

Todo hay que decirlo, la mitad de la culpa ( bueno más bien un cuarto ) es debido a lo que se les da como ejemplo. Sinceramente penoso en muchos aspectos, lo que provoca que el copy-paste de algo malo acabe en algo mucho peor. Pero el resto hay que reconocer que es culpa de quien se sienta detrás del ordenador guiado por la ley de mínimo esfuerzo. Para que quede claro, la universidad no te va a enseñar a programar bien [por desgracia] eso es algo que sólo se aprende con práctica, con esfuerzo, con curiosidad y unas dosis de interés personal y amor propio enormes.